Los cultivos de Castilla y León

En esta página encontrarás dos formas distintas de mirar los cultivos de Castilla y León. Por un lado, la visualización de “Tipos de cultivo”, que agrupa la superficie agrícola en grandes categorías como labor de secano, labor de regadío, viñedofrutales, pastos o especies maderables. Por otro, la visualización de “Cultivos herbáceos”, que baja al detalle de familias concretas como cereales, leguminosas, hortalizas o tubérculos.

Es importante señalar que muchas de estas subcategorías herbáceas se reparten entre las categorías generales de labor secano y labor regadío, lo que refleja la existencia de diferentes taxonomías y niveles de desagregación en las fuentes de información. Esta diversidad de clasificaciones ofrece una visión más completa del mosaico agrícola de Castilla y León: te invitamos a explorar ambas visualizaciones y descubrir cómo se complementan entre sí.

Tipos generales de cultivos

Castilla y León es una tierra de paisaje y cultivos que cuentan la historia de su gente. Los campos de labor —tanto secano como regadío— dominan el territorio, acompañados de pastos, viñedos y especies maderables de crecimiento lento y rápido. En menor medida encontramos olivos, frutales y frutos secos, incluso hay rincones sorprendentes donde crecen plantas subtropicales y mediterráneas. (Datos 2025)

Cultivos herbáceos

Los cultivos herbáceos son una parte importante de la agricultura de Castilla y León. Dentro de la familia de los cereales grano, destacan el trigo blando y la cebada. Junto a ellos, otros herbáceos aportan diversidad y valor añadido. Entre los cultivos industriales sobresale el girasol mientras que en el ámbito de las hortalizas destacan la zanahoria y el ajo, y  en las leguminosas grano, el guisante seco y la veza. (Datos 2022)